ESCRIBIR CORRECTAMENTE NO PUEDE SER DELITO


Luis María Ansón

Según Arnold J. Toynbee, una de las grandes vergüenzas del Occidente contemporáneo ha sido la discriminación de la mujer. La libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa fue libertad para el hombre, igualdad para el hombre, fraternidad para el hombre. A la mujer no se la dejó ni votar en las elecciones democráticas. En El mundo contra occidente, Toynbee subraya que, hasta muy entrado el siglo XX, las principales naciones democráticas excluían del voto a las féminas. La izquierda pensaba que el sufragio femenino era conservador y se resistió a abrir las urnas al sexo preterido. No sé si Bibiana Aido estará informada de esta circunstancia. 

Desde hace unas décadas la atroz discriminación de la mujer se está superando y eso a pesar de la indignidad de las cuotas que es una memez ofensiva para las beneficiadas. Paso al hombre que se abre paso. Paso a la mujer que se abre paso. Pero no paso al varón ineficaz o a la hembra estúpida. La mujer no debe ocupar un cargo por ser mujer sino porque haya demostrado capacidad para ello. 

En su admirable lucha por la igualdad, la hembra no puede caer en el fundamentalismo feminista porque eso resta razón y equilibrio. Al hablar o al escribir, la confusión entre sexo y género constituye un desabrido ataque al rigor idiomático. Si la empresa AGASA publica un anuncio diciendo que “abre concurso con el fin de cubrir plaza para psicólogos” se puede encontrar con que la autoridad cretina de algunas Autonomías le imponga una multa por no haber redactado “abrir concurso con el fin de cubrir plaza para psicólogos o psicólogas”.

Hasta semejante aberración hemos llegado. Se está amenazando con sanciones a los que escriben correctamente. El género gramatical no tiene que ver con el sexo como ha explicado muy bien, desde la sabiduría gramatical, Ignacio Bosque. Si la convocatoria de AGASA se destinara a cubrir plaza “para psiquiatras” a nadie se le ocurriría masculinizar el término y decir “psiquiatros y psiquiatras”. El idioma no es sexista. Las profesiones que terminan en o suelen feminizar en a: abogada, médica, arquitecta… Las que terminan en a no masculinizan en o. No se dice periodisto, futbolisto, fisioterapeuto, anestesisto, policío, atleto, artisto o novelisto. Lo mismo ocurre con los animales. Escribimos mona, leona, gata o perra, pero gorila o cigüeña no masculinizan. 

Cuando se convocan plazas para psicólogos, arquitectos, fontaneros o ginecólogos se entiende que están comprendidos los dos sexos. Si se convocan plazas para periodistas, electricistas, psiquiatras o fisioterapeutas se entiende también que están comprendidos ambos sexos. Ni en el primer caso se ha excluido a la mujer ni en el segundo al hombre. Eso es lo que dice la norma gramatical y el sentido común. Escribir correctamente no puede ser delito. Constituye una auténtica aberración que la autoridad multe a las empresas conforme a un histérico fundamentalismo feminista que ofende al idioma y al sentido común. 

Cuando afirmo que no hay mejores periodistas que los del El Cultural me estoy refiriendo a hombres y mujeres. Cuando aseguro que los mejores fotógrafos de España son los de nuestra publicación estoy aludiendo también a hombres y mujeres. Confundir sexo y género es, en efecto, una aberración idiomática. Me parece conveniente reiterar una vez más que hablar o escribir correctamente no puede ser delito como, en áreas del feminismo fundamentalista, pretenden quienes desconocen el idioma y carecen de sentido común. La igualdad entre hombres y mujeres, que es necesario completar y consolidar, nada tiene que ver con algunas estupideces. 

El Cultural, 4 de marzo de 2011

Actividades para corregir el martes 27 en clase
1 Jerarquización y organización de ideas: IP / IS
2 Resumen

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