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EXPRESARSE A SÍ MISMO

EN DEFENSA DEL LENGUAJE (fragmento)

Pedro Salinas


La idea esencial, para lo que solicito la atención de ustedes, la formuló ya el filólogo alemán von der Gabelentz de este modo: "La lengua no sirve solamente al hombre para expresar alguna cosa, sino también para expresarse a sí mismo".


No habrá ser humano completo, es decir, que se conozca y se dé a conocer, y sin un grado avanzado de posesión de su lengua. Porque el individuo se posee a sí mismo, se conoce, expresando lo que lleva dentro, y esa expresión sólo se cumple por medio del lenguaje. Ya Lazarus y Steinthal, filósofos germanos, vieron que el espíritu es lenguaje y se hace por el lenguaje. Hablar es comprender y comprenderse, es construirse a sí mismo y construir el mundo. A medida que se desenvuelve este razonamiento y se advierte esa fuerza extraordinaria del lenguaje en modelar nuestra misma persona, en formarnos, se aprecia la enorme responsabilidad de una sociedad humana que deja al individuo en estado de incultura lingüística. En realidad, el hombre que no conoce su lengua vive pobremente, vive a medias, aún menos. ¿No nos causa pena, a veces, oír hablar a alguien que pugna, en vano, por dar con las palabras, que al querer explicarse, es decir, expresarse, vivirse, ante nosotros, avanza a trompicones, dándose golpazos, de impropiedad en impropiedad, y sólo entrega al final una deforme semejanza de lo que hubiese querido decirnos? Esa persona sufre como de una rebaja de su dignidad humana. No nos hiere su deficiencia por vanas razones de bien hablar, por ausencia de formas bellas, por torpeza técnica, no. Nos duele mucho más adentro, nos duele en lo humanos; porque ese hombre denota con sus tanteos, sus empujones a ciegas por las nieblas de su oscura conciencia de la lengua, que llega a ser completamente. Hay muchos, muchísimos inválidos del habla, hay muchos cojos, mancos, tullidos de la expresión. Una de las mayores penas que conozco es la de encontrarme con un mozo joven, fuerte, ágil, curtido de los ejercicios gimnásticos, dueño de su cuerpo, pero que cuando llega al instante de contar algo, de explicar algo, se transforma en un baldado espiritual, incapaz de moverse entre sus pensamientos; ser precisamente contrario, en el ejercicio de las potencias de su alma, a lo que es en uso de las fuerzas de su cuerpo.

ANGLICISMOS

UNA PALABRA EN EL PARAÍSO
Álex Grijelmo

Las noticias sobre los papeles de Panamá han intensificado el uso del anglicismo offshore, que locutores, redactores y contertulios emplean con toda naturalidad sin importarles que una enorme parte de su público no entienda nada. Incluidos muchos de los que aprendieron inglés.

El vocablo offshore se refiere a empresas y países con escaso control tributario, pero nada de lo que hay dentro del término sugiere eso: tal expresión significa literalmente “fuera de la playa” o “costa afuera” (on shore significa “en tierra”; y shoreline, “línea de costa”). Así que quien conozca la traducción y sus analogías se quedará con un palmo de narices si no se le ofrecen más detalles.

Tenemos aquí, pues, un claro ejemplo de la diferencia entre significado y sentido. Algo así como si uno cuenta que un compañero le ha hecho la cama y el interlocutor entiende que habría que dar las gracias a tan solícita persona. Del mismo modo, el significado de offshore (“fuera de la playa”) va por un lado y el sentido por otro.

El sentido se suele construir a base de metáforas y otros recursos retóricos que, en contextos insistentes, modifican o amplían el significado. En inglés, offshoreequivale a lo que nosotros hemos dado en llamar “paraíso fiscal”, expresión que también se ha construido mediante la ampliación del término “paraíso”. Se ve que alguien pensó un día en inglés que todo lo que estaba fuera de su tierra firme no quedaba al alcance de los inspectores fiscales, y que, por su parte, alguien que imaginaba en español identificó la ausencia de impuestos con el paraíso de Adán y Eva, de quienes no consta que hicieran la declaración de la renta.

Las empresas offshore son, pues, las empresas paraíso, las del limbo fiscal, las empresas de la evasión tributaria…, incluso las empresas del escaqueo.

Si esos términos se usaran tanto como offshore, quedarían acuñados con facilidad.

Ignoro qué lleva a algunos periodistas a decir que Fulano o Mengana “tienen cuentas offshore” cuando queda a su alcance la alternativa “tienen cuentas en paraísos fiscales”. Quizás les mueva el deseo de hacerse los interesantes; o tal vez haberse contagiado de los especialistas; o puede que sea el prurito, a menudo discutible, de que la expresión en inglés no tiene una traducción milimétrica al español. En este último caso, seguramente el público preferiría una imprecisión técnica que le aproximara el concepto manejado, antes que una precisión absoluta que lo dejase in albis.

A veces el término sustitutorio en español implicará una mayor extensión, y por tanto el agotador esfuerzo físico de pronunciar o escribir unas sílabas más. Pero valdría la pena pagar ese impuesto y sacar así al término offshore de su paraíso verbal.

El País, 10 de abril de 2016

LA INSOPORTABLE INDIFERENCIA DE EUROPA

 Reuters (El País Semanal)


COMO EL QUE OYE LLOVER

JUAN JOSÉ MILLÁS


El hombre grita que le esperen. Se ha retrasado al tomar a su hija en brazos y teme descolgarse por completo del grupo. La carretera, situada en algún lugar de Grecia, conduce a la frontera con Macedonia. El refugiado camina sobre el asfalto porque el terreno, con esta lluvia, debe de estar intransitable. Aún no ha llegado. En todo caso, no nos ha llegado. La fotografía es de septiembre de 2015. Han transcurrido más de cuatro meses y el asunto está peor ahora por la llegada del frío. Da lo mismo, el asunto no se aborda. Significa que el hombre, además de chillar a los suyos, nos interpela a nosotros. Lleva casi cinco meses gritándonos bajo la tormenta:
–¡Joder, haced algo, que llevo a una criatura encima!
Camina por el centro de la calzada, que, al ser un poco curva, evacua el agua hacia los lados. A cambio, se tiene que jugar su vida, y la de la niña. Observen, si no, el coche que se pierde hacia el fondo, por la derecha, y el que se viene hacia acá, por la izquierda. Cada vez que pasa cerca de él un automóvil, se estrella contra su cuerpo una ráfaga de agua en forma de abanico. Si son dos los vehículos que coinciden a su altura, el chaparrón se multiplica. No hace falta señalar que el agua está sucia y aceitosa, porque ha recogido del asfalto los restos de la combustión automovilística. Y el refugiado va mal alimentando, claro: igual lleva dos días sin comer porque solo ha conseguido lo justo para la niña. Pero nada, ahí lo tienen, en pie, gritándole al mundo civilizado que, joder, le eche una mano. El mundo civilizado, como el que oye llover.

(Fuente: El País Semanal, 14-02-2016)

EL ARMA MÁS PODEROSA Y CRUEL

PERRA DIESEL
Manuel Vicent

De la misma forma que una degollación ritual ante las cámaras tiene una fuerza simbólica superior a cualquier bombardeo, también el suicida con un chaleco de dinamita desafía al misil más inteligente. Los componentes químicos de esa bomba humana son el fanatismo religioso, el odio, la desesperación y la venganza. A lo largo de la historia el armamento se ha desarrollado mediante una dialéctica perversa. La flecha engendró el escudo, la lanza engendró la coraza, la muralla engendró la catapulta, el arcabuz sustituyó a la espada, la ametralladora engendró a la trinchera y la trinchera engendró al mortero, el carro de combate parió al bazuka, el submarino parió al torpedo, los misiles cada vez más mortíferos exigieron el refugio antiaéreo y así hasta llegar a la bomba de hidrógeno, que ha sido neutralizada por el equilibrio del terror. Cada arma tenía hasta ahora su réplica, pero al final de la escalada bélica se ha presentado en escena el terrorista suicida convertido en una bomba humana de fabricación casera, contra la cual no hay defensa, salvo el olfato de los perros policías. En esta guerra contra el terrorismo yihadista los héroes son esos perros entrenados para detectar explosivos, como esa pastora belga, de nombre Diesel, que ha muerto en combate durante el asalto a la guarida de los terroristas en Saint-Denis y que solo por eso merecería ser enterrada con honores militares. El odio es el arma de destrucción masiva de más largo alcance, viene del neolítico, pero muchas veces el odio se confunde con el miedo y juntos constituyen el germen del fascismo. Esa semilla se halla ya en el corazón de esta vieja Europa de los derechos humanos. El odio y el miedo forman también un chaleco explosivo que podría ser detectado por la perra Diesel en un número creciente de ciudadanos que se pasean cargados de dinamita sin saberlo.
El País, 22-11-2015

PASEMOS A LOS HECHOS

BASTA DE PALABRERÍA
Elvira Lindo
No hay partido político ni medio de comunicación que no quiera estar presente en una manifestación contra la violencia de género. No faltan editoriales, declaraciones públicas ni ceños fruncidos. Y es lógico. ¿Qué organización, qué líder no se sumaría en estos momentos a la repulsa unánime contra estos crímenes dictados por el desprecio a las mujeres? Poco se habla, en cambio, de la educación que cimenta esta violencia, y menos aún de esas actuaciones relacionadas con la infravaloración de la mujer de la que tanto medios de comunicación como partidos son cómplices. Hay un silencio asombroso sobre la desigualdad de los sueldos a favor de los hombres. No se habla porque los datos suelen ser secretos: en el mercado arbitrario de los autónomos nunca llegarás a enterarte de lo que gana tu compañero y de por qué la dirección de una empresa entiende que la recompensa al trabajo de una mujer ha de ser menor.
Diría, y espero que se me entienda, que es más fácil condenar la violencia que actuar a diario para que las mujeres participen en el mundo social y laboral en igualdad de condiciones. Y aquí entran estos mundos supuestamente más abiertos, el de la cultura y el de la comunicación. Mientras las mujeres no tengamos idénticas posibilidades de mando, mientras nuestro trabajo no sea considerado como el de nuestros colegas, mientras se requiera nuestra voz en un foro sólo para compensar la abrumadora presencia masculina, no podemos hablar de compromiso real con la igualdad.
Desde aquí me dirijo a los que deciden los sueldos y los puestos: basta de palabrería, adquieran ustedes compromisos reales. No tenemos menos lectores, ni menos telespectadores, ni menos público. Estamos educadas, eso sí, para darnos menos importancia.
El País, 11 de noviembre de 2015



¿ES BELLA LA DELGADEZ?

TE AMO DELGADA

Carme Chaparro

Acabo de leer un titular que me ha dado mucho asco. Estamos acostumbrados a que nos metan por los ojos a modelos de la talla 34, a que nos digan lo bonito que es que te asome el hueso de la pelvis y a que algunos de los 'looks' de moda (¡esos tops con la tripa al aire!) no nos hubieran sentado bien ni con 18 años. Y podría parecer que estamos curadas de espanto. Pero no.

Ojiplática me acabo de quedar al leer el titular de una prestigiosa revista del corazón. Y subrayo lo de prestigiosa porque no es de las del 'urg' y el 'arg' y el 'acs' -que no por eso son menos culpables-, sino una que se autodefine como la más 'glamourosa' y seria del sector. "Máxima de Holanda pierde centímetros, gana popularidad", escribió alguien -y se lo dejaron publicar- a toda página. Es decir, que a menos kilos, más querida, que a menos volumen, más apreciada, que a menos talla, más amada. Vamos, que no solo tenemos que sentirnos mal con nuestro cuerpo -por si las mujeres no nos flageláramos bastante-, sino que, '¡chas!', a cada kilo que se acumule en nuestra cadera, menos nos querrán los demás.

Cabreada aún con ese titular, me fijo que en la tele están poniendo un anuncio de barritas adelgazantes patrocinadas por un cocinero -de sexo masculino, claro-. "Para las mujeres de mucho cuidado". Y entonces pienso, ¿mujeres, por qué mujeres? Y me doy cuenta de que esos yogures, esa infusión o esa margarina que ayudan a mantener la figura son para nosotras. Solo para nosotras. Y me acuerdo entonces de esa modelo que acaba de escribir una maravillosa carta porque miles de personas la han insultado por atreverse a desfilar. Gorda, gorda, gorda. Y la miro y pienso en lo guapa que es, en el cuerpazo que tiene, en el vientre plano, los brazos definidos, la cadera perfecta y las piernas torneadas. Mi madre le habría metido entre pecho y espalda un plato de lentejas con chorizo: "Come hija, come, que estás en los huesos", le diría. Sin embargo, para otros, es una gorda sin vergüenza. ¿Estamos enfermos o qué?


El mundo, 17 de octubre de 2015

MENTIRAS

Mentiras

Rosa Montero

Hoy voy a hacer algo que siempre he condenado: criticar un libro que no he leído y una película que no he visto. Pero así son las cosas: la contradicción es consustancial al ser humano. Se trata de Las cincuenta sombras de Grey. Dice gente de la que me fío que la obra es muy mala, por eso me he abstenido (quizá erróneamente). Lo cierto es que han vendido 40 millones de ejemplares en el mundo y 180.000 entradas anticipadamente tan sólo en España. ¿Y qué es lo que ofrece? La historia de una jovencita panoli virginal y pobre que se enamora de un millonario guapo de corazón duro, al cual ella termina salvando de sí mismo; el millonario, que en el fondo era buenísimo, se rinde a los pies de la pureza y se casa con la chica pobre, que se transmuta en rica y come perdices. Mientras tanto, eso sí, el joven la maltrata un poco, la controla un poco, la asusta un poco. Nada importante, nena: si te maltrata y te asusta es porque te quiere. Puro amor recóndito; aguanta y llegará la boda, la conversión en ángel. En fin, es muy cierto que, por un lado, las relaciones pueden ser tóxicas, y, por otro, que el sadomasoquismo consentido es una opción sexual. El problema de Las cincuenta sombras de Greyno está en nada de eso, sino en su mentira. Lo verdaderamente obsceno no es que el rico le pegue, sino que convierta eso en un bobalicón, reaccionario cuento de hadas que fomenta la sumisión, el abuso, la dañina y arraigada creencia de que podemos cambiar al amado. El otro día, la hija de 18 años de una amiga se topó con un jovenzuelo en una disco que intentó ligar con ella maltratándola a lo Grey. Se creen que mola. Según una reciente encuesta del CIS, el 32% de las chicas españolas entre 15 y 29 años considera aceptable que su pareja las controle. Lo peor que tiene el arte malo, es decir, el embustero, es que es peligroso.
El País, 24 de febrero de 2015


DESIGUALDAD ENTRE SEXOS

DEFECTILLOS

Isabel Vicente

Leía el otro día un reportaje en el que se recogían las conclusiones de una encuesta realizada a adolescentes sobre la influencia que sobre ellos pueden causar los roles machistas de las series de televisión. Pues bien, resulta que a las jóvenes les gustan los malos de las pelis, los turbios algo canallas, los atormentados a los que finalmente salva el amor, lo que, llevado a la vida real, se traduce en que te atraiga más el repetidor desgreñado y espatarrado de la última fila que el buen chico y amigo eterno que se sienta a tu lado. 
Nada nuevo, como tampoco lo es que muchas niñas sigan pensando que no es malo que el noviete controle cómo te vistes, o se crea con derechos para leer tus mensajes en el móvil considerando que los celos o el control son una prueba de amor. Al fin y al cabo, como todos sabemos, el ser amado es casi perfecto, y si tiene algún defectillo, es corregible y además lo hace interesante. 
Pues bien, chicas, va a ser que no. Si algo hemos aprendido en mi generación, es que aquí no cambia nadie. Sólo se empeora. Y en esto no hay excepciones. No pasa nada por enamoraros de un chico feo, pero, tenedlo claro: Con el tiempo, se hará aún más feo, y encima, viejo. Pues bien, esto vale para todo. Asume que esa introspección que te hace verlo como un chico misterioso y taciturno, puede convertirlo en un par de años en un ser aburrido al que no lograrás despegar de la pantalla del ordenador, y ese juerguista y ligón al que crees que apaciguarás cuando lo metas en tu cama, se acabará escapando de farra en cuanto te des la vuelta a no ser que lo aceptes como es o te conviertas en su compañera de parranda. Al tiempo y verás... 
Si ahora es antipático con tu familia, en un tiempo dejarán de hablarse. Si en las primeras citas se resiste a acompañarte al cine, da por hecho que jamás lo hará. 
Si no es detallista, no te canses insinuándole lo feliz que te haría que te regalara flores por tu cumpleaños porque te las regalará una vez, y al año siguiente te llevarás un berrinche. En fin, que en la vida real, las ranas, por mucho que las beses, siguen siendo ranas, y el que es borde, grosero, vago o egoísta seguirá siéndolo hasta que se muera... 

Y por favor, dale puerta ya a ese imbécil que te controla los mensajes del móvil, te grita si te ve con otro chico y te obliga a abrocharte un botón más de la camisa. Con el tiempo, si no lo frenas, se creerá tu dueño y esas «muestras de amor» que ahora hasta te halagan, te pueden acabar llevando a las portadas de los periódicos. 
El que es machista, violento y posesivo a los 20 años, acabará, si le dejas, maltratándote a los 30 y maldita la gracia que tiene eso.
El Levante, de de marzo de 2011


SELECCIONANDO TEXTOS


¿Recordáis los criterios de evaluación y calificación?

Vamos a plantear una actividad (otra) que cuenta dentro del 10% de participación.

Os vais a agrupar en parejas. Cada pareja debe proponer un artículo de opinión periodístico para realizar el comentario a lo largo del curso.

Os indico los pasos:
1 Hay que leer varios periódicos digitales a lo largo de la semana para seleccionar un artículo de opinión o un editorial que os resulte especialmente interesante.

2 Una vez seleccionado, tenéis que dejar la siguiente información en el muro (padlet) de vuestro grupo que aparece más abajo. (Tened cuidado con no publicar en muro de otro grupo)

a) Vuestro nombre y apellidos (el de los dos)
b) El título del artículo o editorial y el autor
c) Periódico y fecha de publicación
d) El asunto (esto tenéis que pensarlo vosotros)
e) Copiad el enlace (url)

Tenéis de plazo desde el día 29 de octubre al 8 de noviembre.
Consejos: Intentad elegir bien el artículo porque solo serán seleccionados unos cuantos y, si os toca, el día de la corrección en clase seréis los encargados de explicar el comentario a vuestros compañeros. Esto, claro, lleva un incremento importante de la nota. ¡Todo esfuerzo merece su recompensa!
Unos cuantos periódicos digitales:


Aunque podéis elegir cualquier otro.

Muros para la actividad. Haz doble clic para escribir tu tarea. 




AQUEL NIÑO

AQUEL NIÑO
Rosa Montero

No sé si cuando lean este artículo ya se habrán olvidado de la estremecedora imagen del niño ahogado. O más bien de los niños ahogados, Aylan y su hermano de cinco años. No sé si hay estudios científicos fiables sobre cuánto tarda la opinión pública en perder el interés sobre un tema. En los más de cuarenta años que llevo ejerciendo el periodismo, he podido constatar una y otra vez que la atención de la gente es imprecisa, mudable, vana. Que recorre fugaz y caprichosamente la realidad de la misma manera que una ráfaga de viento recorre un campo de trigo. Por ejemplo, estoy completamente de acuerdo con el escándalo que produce la terrible valla de los húngaros contra los refugiados; pero lo curioso es que no mostramos el mismo horror contra las otras vallas del mundo, empezando por la nuestra, esa reja atroz llena de cuchillas mutiladoras. Y es que esa valla ya la tenemos arrumbada en el almacén de los recuerdos borrosos.

Sin embargo, creo que la imagen de aquel niño fue tan brutal que por lo menos nadará en la sopa de nuestra desmemoria un poco más: ¿tres semanas, quizá, en vez de dos? Hubo gente que consideró un exceso publicar esa foto. Yo soy por lo general bastante reacia a la utilización de instantáneas truculentas, pero me pareció que en este caso era esencial que se viera en toda su desolación y su crudeza la tragedia en la que estamos instalados. Porque, claro está, no son los primeros niños que fallecen. Sin ir más lejos, en el aterrador camión de la muerte de Austria, en el que murieron asfixiadas 71 personas, había cuatro niños entre los dos y los diez años. Esa muerte sin imágenes aún me atormenta más; esa tortura lenta y espantosa. Pero al no tener una foto-aguijón, una foto-cuchillada, pudimos perder el recuerdo más fácilmente entre los recovecos de nuestro cerebro.

Y no es que los humanos seamos especialmente malvados, especialmente cínicos, especialmente egoístas por olvidar. Bueno, sí, sin duda somos egoístas, pero hay un egoísmo que es necesario para sobrevivir. Lo que quiero decir es que estar todo el rato pensando en el dolor del mundo, que es infinito, convertiría la vida en algo insoportable. Pero claro, hay maneras de olvidar y grados de olvido. En efecto, no podemos estar todo el día obsesionados con el horror; pero tampoco podemos pretender vivir en la mejor y más confortable de las realidades, en una cotidianidad sin ningún malestar, porque, por desgracia, el mundo que nos ha tocado vivir no es así. Y no tenemos más remedio que aceptar nuestra cuota de incomodidad y de escozor.

Me temo que vivimos en guerra, una guerra distinta a las convencionales, pero guerra al fin. Es decir, me temo que esto no ha hecho más que empezar. La mitad del planeta está siendo incendiada; la mitad del mundo es un infierno, de violencia, de intolerancia y de simple y pura hambre, que es otra forma brutal de violencia. Me parece ver la bola de la Tierra, flotando blanca y verde y azul en el espacio, recorrida por desesperadas, agónicas procesiones de hormigas que intentan salvar la vida. Y todas convergen hacia un pequeño lugar de relativo refugio, ese territorio protegido en el que hemos tenido la bendita, azarosa, minoritaria suerte de nacer. Igual podríamos haber nacido en Nigeria o en Siria, por ejemplo, y ahora esta vida nuestra que nos parece tan enormemente importante, tan merecedora de todos los derechos y tan esencial, estaría siendo pisada, torturada, aterrorizada, despedazada, aniquilada, robada, burlada, violada y asesinada por los Boko Haram, el EI, los esclavistas, los traficantes de personas y demás monstruos que pululan por ahí.

Así que creo que esta vez no tenemos más remedio que abandonar nuestra zona de confort y adaptarnos a la nueva realidad. Mientras escribo este artículo, en Alemania y otros países europeos, así como en algunas ciudades españolas, se están formando redes de ayuda para los refugiados. En algunos casos la gente ofrece habitaciones o pisos gratis, es decir, se ofrece a acogerlos en sus casas, lo cual me conmueve y me avergüenza, porque yo desde luego soy incapaz de hacer algo tan generoso y tan valiente. Pero saber que existen estos anónimos héroes civiles compensa de algún modo el horror del mundo y, sobre todo, nos obliga a los demás, a la gente normalita, a salir de nuestra pereza, a obligarnos a no olvidar la tragedia global que estamos viviendo, a exigir la implicación de nuestro Gobierno, a colaborar con tiempo, con dinero, con protestas, para paliar tanto dolor y para hacernos cargo de lo que nos corresponde. Porque, si no lo hacemos, pronto viviremos encerrados dentro de un pequeño territorio rodeado de muros. Es decir, pronto seremos simples prisioneros de nuestra incapacidad y nuestra indiferencia.

El País, 17 de septiembre de 2015

...
Si deseas refrescar la memoria sobre este asunto, puedes consultar este reportaje.

Y acceder aquí a las imágenes con las que algunos artistas rindieron homenaje póstumo al niño.

LA CLASE POLÍTICA


Lucía Méndez

La clase política española está bajo mínimos. Ésta es una coincidencia absoluta en la opinión pública española. Radio, prensa, televisión, series, comedias de teatro, Facebook, Twitter... Todo el mundo pone a parir a los políticos y echa de menos los grandes apellidos: Suárez, González, Aznar, Pujol. ¡Qué tiempos aquéllos! Sin embargo, tal vez haya que preguntarse sobre la sociedad a la que estos políticos representan. Concretamente, sobre sus gustos y aficiones culturales y cinematográficas. El pasado fin de semana, más de un millón de espectadores ha reventado las salas de cine españolas para disfrutar de Torrente 4. Lethal Crisis. Una película cuya primera escena muestra al grasiento policía ante la estatua de 'El Fary' en el cementerio de La Almudena diciendo: "El país se ha ido a la mierda, ahora los maricones se casan, hasta en la Casa Blanca han puesto a un negro, ¡y no para limpiar!". Ya ves, Fary, cómo han cambiado los tiempos desde que tu "apatrullabas la ciudad".

Santiago Segura, el protagonista, pasa por ser un actor de lo más moderno y encarna a un policía guarro hasta decir basta, machista, misógino, grosero, pedorro, mentiroso, soez, racista, facha y putero. Todo un compendio de virtudes personales y morales al que acompaña un elenco de frikis, que incluye desde 'Kiko' Rivera Pantoja hasta la Barbie Superstar de la telebasura, Belén Esteban. Parece que a los españoles les chifla este tipo de cine asqueroso, tan simple como las bromas escatológicas de los niños y adolescentes.

Santiago Segura es una fiera del marketing y de las redes sociales. Desde su pedestal de actor celebrado por crítica, público y colegas de la profesión, se permite incluso interpretaciones intelectuales de guardarropía sobre su personaje, tales como que la gente acude a la sala de proyecciones a hacer terapia sobre los pecados capitales de la sociedad española. Al morirse de risa viendo y oyendo las asquerosidades de Torrente, sostienen los que intelectualizan el fenómeno citando a Wittgenstein y otros filósofos, la gente exorciza sus peores fantasmas: la ignorancia, la grosería, el machismo, el racismo, la intolerancia, las canciones de El Fary y el éxito de Belén Esteban.

Sin embargo, cabe la posibilidad de que las cosas sean como parecen, sin barniz intelectual ni moral ni psicológico. Francamente, si millones de españoles prefieren ir a ver una película como Torrente antes que otros títulos, parece claro que España no sólo sufre una crisis económica, sino otro tipo de crisis. Cada uno que la defina como quiera.

Por eso, no cabe rasgarse las vestiduras ante el nivel de la clase política dirigente si antes no nos examinamos a fondo a nosotros mismos. Los dirigentes políticos son bastante buenos, en general, y no desmerecen en nada el ambiente que les rodea. Incluso en algunos casos se sitúan por encima de la media empresarial, bancaria, cultural y hasta mediática. Es muy fácil ver la paja -no, claro, en el sentido que le da Torrente a esa palabra- en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

(El Mundo, Madrid, 15 de marzo de 2011. Sección de Opinión)

Texto  propuesto en la PAU

LA VOZ DEL PUEBLO

Un artículo de Susana Fortes a tenor de la explicación en clase del final del Antiguo Régimen y la Revolución Francesa

Os recuerdo antes contenidos de historia, por si han quedado en el olvido, porque, para entender un texto, no basta con saber el significado de sus palabras, hay que tener un conocimiento global del mundo y a esto, bachilleres, debéis dedicar el curso.

 

Y este es el artículo


EL País, 5 de noviembre de 2013

Esta semana he estado entretenida explicando en clase de Historia el apasionante y lejano asunto de la Revolución Francesa. Ustedes que han sido cocineros antes que frailes, se acordarán de que todo empezó por una cuestión fiscal, que es la madre de todas las batallas. Resulta que en aquellos tiempos era costumbre que los nobles y el clero no cotizasen a Hacienda, un bonito detalle que la monarquía tenía con ellos, por la cara. Los únicos que pagaban con el sudor de su frente el IVA y el IRPF, por así decirlo, eran los panaderos, los campesinos, los comerciantes y los pequeños artesanos, que no ganaban para deudas y disgustos. No hace falta ser economista para averiguar cuál sería el estado de las arcas públicas cuando las grandes fortunas estaban liberadas de sus obligaciones con el fisco y el único que apencaba era el pueblo llano más pobre que un perro vagabundo. Como resultado de ese peculiar sistema fiscal, Francia entró en quiebra. Claro.
Ante semejante estado de cosas Luis XVI se puso nervioso y le pidió a su ministro Montoro de turno que le arreglase aquel desaguisado. El tipo en cuestión se llamaba Necker y no vio más solución que intentar que la nobleza y la Iglesia contribuyesen con sus impuestos, aunque fuera sólo un poquito. Pero aquellos grandes patriotas franceses no quisieron ni oír hablar del tema. Para los currantes de a pie, que ya estaban hasta el gorro frigio de la aristocracia, esa negativa se convirtió en la gota de agua que colmó el vaso de su santa paciencia. La gente se indignó y les montó un 15-M en pleno Palacio de Versalles. Lo demás ya lo saben, París se lanzó a la calle, asaltó la prisión de la Bastilla, guillotinó a Luis XVI y así empezó la mayor Revolución que se haya conocido jamás en la Historia. Ya ven, por un quítame allá ese diezmo (o ese IVA).
Mis alumnos saben que la Historia no es solo una asignatura para conocer el pasado, sino una forma de comprender el presente. Así que enseguida se hicieron su composición de lugar. Un chaval de la primera fila planteó inocentemente si las SICAV de ahora no vendrían a ser como los privilegiados del Antiguo Régimen que no pagaban impuestos. A partir de ahí se produjo un motín de preguntas. Los chicos se preguntaban qué habíamos ganado desde el siglo XVIII si a día de hoy cualquier panadero, conductor de autobús, o electricista de barrio cotizaba a Hacienda más que Botín, por poner un ejemplo de todos conocido.
Tuve que explicarles con cierto tacto que es que los ricos del siglo XXI en realidad son unos pobres de solemnidad que no tienen nada a su nombre. La casa suele ser propiedad de una fundación, el coche es de una empresa de renting, el avión privado y el yate pertenece a una sociedad anónima, y el resto lo han ganado en la lotería, como Carlos Fabra, o se lo han jugado al póquer que también desgrava. Es normal que la declaración de la renta les salga a devolver. Los ricos no tienen dónde caerse muertos.
Pero los alumnos tienen su propia manera de entender las cosas. Para ellos no hay diferencia entre el sistema feudal y la Hacienda de hoy que da orden de cebarse únicamente en la pesca de bajura, mientras deja escapar a los grandes tiburones, decreta amnistías fiscales para los peces gordos y le entrega nuestro dinero a los bancos, que son un saco sin fondo, en lugar de dárselo directamente a las pequeñas empresas y a las familias. Así, amanece cada día este país en medio de una crisis de color gris rata en busca de las respuestas a las preguntas que cada día se hace cualquier chaval de instituto.
Menos mal que en ese momento sonó el timbre, porque pensé que los alumnos iban a salir en tromba de clase a tomar la Bastilla. Allons enfants de la Patrie…

Y estas preguntas son para Tania, FPBII

1 En el texto anterior, se hace alusión al 15-M. ¿En qué ha consistido este fenómeno social?
2 Desde antiguo, la Iglesia no ha cotizado impuestas. ¿Sabes a qué se debe este hecho?
3 Busca información sobre qué son las SICAV y a quién favorecen.
4 "La Hacienda de hoy da orden de cebarse únicamente en la pesca de bajura". ¿Qué querrá decir Susana Fortes con esta expresión?