¿ES BELLA LA DELGADEZ?

TE AMO DELGADA

Carme Chaparro

Acabo de leer un titular que me ha dado mucho asco. Estamos acostumbrados a que nos metan por los ojos a modelos de la talla 34, a que nos digan lo bonito que es que te asome el hueso de la pelvis y a que algunos de los 'looks' de moda (¡esos tops con la tripa al aire!) no nos hubieran sentado bien ni con 18 años. Y podría parecer que estamos curadas de espanto. Pero no.

Ojiplática me acabo de quedar al leer el titular de una prestigiosa revista del corazón. Y subrayo lo de prestigiosa porque no es de las del 'urg' y el 'arg' y el 'acs' -que no por eso son menos culpables-, sino una que se autodefine como la más 'glamourosa' y seria del sector. "Máxima de Holanda pierde centímetros, gana popularidad", escribió alguien -y se lo dejaron publicar- a toda página. Es decir, que a menos kilos, más querida, que a menos volumen, más apreciada, que a menos talla, más amada. Vamos, que no solo tenemos que sentirnos mal con nuestro cuerpo -por si las mujeres no nos flageláramos bastante-, sino que, '¡chas!', a cada kilo que se acumule en nuestra cadera, menos nos querrán los demás.

Cabreada aún con ese titular, me fijo que en la tele están poniendo un anuncio de barritas adelgazantes patrocinadas por un cocinero -de sexo masculino, claro-. "Para las mujeres de mucho cuidado". Y entonces pienso, ¿mujeres, por qué mujeres? Y me doy cuenta de que esos yogures, esa infusión o esa margarina que ayudan a mantener la figura son para nosotras. Solo para nosotras. Y me acuerdo entonces de esa modelo que acaba de escribir una maravillosa carta porque miles de personas la han insultado por atreverse a desfilar. Gorda, gorda, gorda. Y la miro y pienso en lo guapa que es, en el cuerpazo que tiene, en el vientre plano, los brazos definidos, la cadera perfecta y las piernas torneadas. Mi madre le habría metido entre pecho y espalda un plato de lentejas con chorizo: "Come hija, come, que estás en los huesos", le diría. Sin embargo, para otros, es una gorda sin vergüenza. ¿Estamos enfermos o qué?


El mundo, 17 de octubre de 2015

No hay comentarios:

Publicar un comentario